Avisar de contenido inadecuado

¿Quienes somos los cristianos?

{
}

Lo que me propongo en esta entrada es transcribir un estudio que tuve la gracia de poder escuchar y que en realidad revolucionó mi sistema de pensamiento, afianzó mi fe, le dio el sustento que necesitaba, basado en las verdades bíblicas que nos muestran nuestro verdadero lugar dentro del maravilloso plan que Dios tiene para toda la humanidad.
Esto es algo que llegó a mí. No nació de mi gran inquietud por conocer los tesoros que la Palabra de Dios tiene para cada uno de los que creemos que Jesucristo es el Señor de nuestras vidas.
Tengo que admitir que desde que Cristo llegó a mi vida hace casi quince años, vagué por un montón de lugares donde, en cada lugar, realmente creí que estaba en el lugar correcto.
Pero esa maravillosa gracia que invade a cualquier persona que es llamada por Dios para seguir a Cristo me comenzó a llevar por un camino de inquietudes sobre el conocimiento del Dios y mi Salvador Jesús. Tal como dice la escritura:

“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.” Hebreos 6:1-3
Esta porción de la Palabra de Dios me guió sin saberlo hasta el día de hoy. Escudriñando las Escrituras una y otra vez, tratando de crecer en ese conocimiento de mi Señor y Salvador.
Durante este camino, fui movido de fe en fe, pasando por diferentes congregaciones. Desde las que repartían emocionalismos y descubrir después su apostasía hasta la persecución incesante dentro de mí ser, de encontrar la congregación que tuviera esa tan necesaria “Sana Doctrina” que me quitara las vendas de muerte que aún cargaba luego de ser resucitado para Cristo, tal como pasó con Lázaro al salir de su tumba.
En ese transitar, mi sistema de creencias fue cambiando desde el Arminianismo que me tenía permanentemente en temor de ser condenado hasta ese Calvinsmo que calmaba mis temores y le daba respiro a mi caminar diario en Cristo, con mis victorias en EL y mis derrotas para crecimiento y aprendizaje.
Pero en todo este camino y en cada una de estas etapas había algo en común. Ninguna de estas doctrinas que he escuchado, aprendido y practicado me daban el consuelo, la esperanza y la paz de saber que estaba “realmente” siguiendo los pasos de mi Redentor.
“Que la salvación se pierde”, “que la salvación no se pierde”, “que no se puede comer”, “que se puede comer”, si en realidad me congregaba mucho, poquito o nada, “que la santificación”, “si era posicional o experimental”, ¿Cuál es el camino?, “Qué si me voy con Jesus en el rapto, que si el rapto era antes, mediante o después”, etc, etc. La cuestión es que nada de lo que había escuchado hasta ahora llenaba como “la Palabra de Dios debía llenar y alimentar al hombre de fe en su diario caminar”
Pero, el Señor es fiel, y su palabra dice que “El completará la obra que comenzó con nosotros.”
Todo esto sucedió hasta que escuche una predica de un maestro de la Palabra que, para mi asombro, a poco tiempo de escucharlo indagué sobre su historia y ministerio y hallé que no tenía un “proceder” acorde a su ministerio y que, como decimos en Argentina: “Tenía o sigue teniendo sus muertos en el placard”. Yo no sé si lo que encontré de él será verdad o no, sé que cumple una condena en prisión, pero su mensaje, que es lo que realmente me inspiró, fue totalmente revelador para que pudiera llegar a entender el porqué de todos mis interrogantes, vacíos y desacuerdos de todas las doctrinas que escuche.
Me decidí, aun con esta información a “entresacar lo bueno de lo malo” y me entregue al Señor en indagar en las Escrituras la raíz de su mensaje pensando lo que el apóstol Pablo decía de sus detractores mientras él estaba en prisión:
“¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.” Filipenses 1:18


Basado en este estudio inspirado en este mensaje, descubrí que el verdadero problema que yo padecía estaba más ligado a mi verdadera identidad como cristiano y al lugar que ocupamos los creyentes paganos dentro del plan de Dios para la humanidad, que cualquier otra cosa. Y comencé a experimentar la paz y la seguridad de que empiezo, después de tanto tiempo, a darme cuenta que estoy siguiendo “verdaderamente” los pasos de mi Señor.
Espero ardientemente en el Señor, que esta exposición pueda hacer en todos los que la puedan leer, el mismo efecto que comenzó a hacer en mí, y ahí vamos:

Quienes Somos

Intentaré exponer, dentro de mi vago conocimiento de cómo es una exposición, nuestro origen como cristianos basado especialmente en la interpretación de la Palabra de Dios dentro del contexto en que fue escrita y lejos de la influencia grecorromana que nos conquistó desde tiempos antiguos hasta la fecha. Influencia con la cual fuimos formados dentro de nuestras congregaciones locales. Entendiendo que, al ver tantas denominaciones que creen tener el “teléfono celular de Cristo”, pregonan su verdad, sin atender a simples conceptos que, desde siempre, estuvieron delante de nuestros ojos y que, increíblemente, jamás pudimos verlos, mostrándonos que todo nuestro sistema de creencias, no es tan firme como nos parecía y que es valido auditarlo.
En esta exposición veremos muchas verdades que estaban delante de nuestros ojos y que hemos leído en nuestras biblias miles de veces, pasando por alto su significado, quizá por no comprender lo que en realidad nos querían decir.
Una de esas verdades consiste en nuestro verdadero origen, el verdadero origen de nuestra fe, a quien se dirige la Palabra del Señor y como comprenderlas para poder adorar a Dios desde el lugar correcto y con un conocimiento completo de su esencia y plan.
Comenzaremos viendo de dónde venimos, de donde surge nuestra fe y como se fueron dando los hechos para que en un momento de la historia la bendita Palabra de Dios llegue a nuestras vidas.
Estimado Creyente, solo pido que independientemente de las sensaciones o prejuicios que quizá pueda ocasionarle en el transcurso de esta lectura, tenga la paciencia de llegar hasta el final, sin temor, sin rechazo, y sin previo juicio, pensando y creyendo que la fidelidad de Dios nos llevara siempre a lo único que puede hacer la verdad en nosotros: “HACERNOS LIBRES”.

Comenzamos con una pregunta vital:


a) ¿Cuántas eran las tribus al pie del monte Sinaí al recibir la ley de Dios?
Entendemos y sabemos perfectamente que las tribus eran doce.
b) ¿Cuántas de esas tribus eran judías?
¿Cómo?, ¿Qué cuántas eran judías?, no entiendo, ¿Qué es lo que se quiere establecer acá?

Estimado creyente, ya empezó a sentir conflicto con lo que está usted leyendo.
Veremos que de las doce tribus que estaban al pie del monte Sinaí en el momento en que Dios les entrega su Ley solo una de esas doce era judía.
Vayamos al capítulo 48 del libro del Génesis:

Gn 48:15-19:
“48:15 Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día,
48:16 el Angel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra.
48:17 Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.
48:18 Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.
48:19 Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.”

En los versículos 15 y 16 Jacob pronuncia su bendición a sus dos nietos: Manasés y Efraín, hijos de José, su hijo menor. Pero sucede algo inusual a imponer sus manos sobre ellos. Su mano derecha va sobre su hijo Efraín, el menos y sucede esto:
“48:17 Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.
48:18 Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.
48:19 Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.”

En el versículo 19 de este pasaje vemos el término “multitud de naciones”. Este término en hebreo, el idioma original de las escrituras se traduce como “MELO HA GOYIM”, que significa literalmente “PLENITUD DE LOS GENTILES”.

Este hallazgo, nos da una nueva perspectiva sobre las escrituras, en el sentido que Dios, desde este punto, establece que en su descendencia, Jacob está profetizando que de él, que de uno de los hijos de José, se formarían las naciones gentiles. Dios, ya en este punto esta estableciendo dos escenarios: “fuera del pacto” y “dentro del pacto”.
El porqué de esta afirmación es porque la palabra GENTIL, en su etimología, significa “FUERA DE PACTO”.

Y esto no nos tendría que asombrar tanto, ya que los hijos de José fueron concebidos de mujer egipcia, por lo tanto, el contexto de esta afirmación avala lo dicho anteriormente.

Siguiendo el hilo de las Escrituras, en el capítulo 49 ahora, vemos que Jacob bendice a cada uno de sus hijos y distingue en cada uno de ellos las características de su descendencia. Y vemos dos descendencias particulares:

1) La bendición del primogénito :

Que en realidad no recae sobre el hijo mayor, sino sobre su cuarto hijo: Judá. En la cual declara que será heredero de la monarquía, preeminencia y bendición sacerdotal. De esta descendencia nacerá Jesucristo: “el león de la casa de Judá”.

Gn 49:8-12:

“49:8 Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. 49:9 Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará?
49:10 No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies,
Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. 49:11 Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto. 49:12 Sus ojos, rojos del vino, Y sus dientes blancos de la leche.”

2) La bendición material:

Esta es la que recae sobre el hijo menor de José, Efraín.

Gn 48:17-19:

“48:17 Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.
48:18 Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.
48:19 Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.”

Vemos así que la bendición fue de Abraham a Isaac, de Isaac a Jacob (el menor), y de Jacob hacia dos personas que, como veremos mas adelante y ya hemos esbozado algo de esto, serán “la Casa de Judá” (el futuro reino del Sur) y “la casa de Efraín” (el reino del Norte).

Antes de continuar, debemos entender una cosa: que desde el siglo III de nuestra era, la sociedad occidental estuvo sujeta al sistema de pensamiento grecorromano y que la percepción actual que tenemos de las cosas no es la misma que la de los tiempos de Jesús y anteriores.
Tenemos que entender que el verdadero significado de la Escritura no es en su totalidad como se comprende hoy, sino que debemos trasladarnos a la época en que se escribieron los escritos que hoy forman el Nuevo Testamento y las costumbres del siglo I para descifrar qué fue en realidad lo que los discípulos de Jesús nos quisieron transmitir en el momento de la confección de esas cartas y epístolas.
De la misma forma, y por este tipo de cuestiones, en las iglesias donde nos formamos, o al menos en gran número de ellas, recibimos explícita o implícitamente la idea de que el Antiguo Testamento es viejo y el Nuevo Testamento es el vigente. Pero si se estudia el libro completo desde el principio veremos que el Nuevo Testamento es la revelación del Antiguo Testamento y que el antiguo testamento es el Nuevo Testamento codificado, donde desde el principio del libro (Génesis) se habla de Jesucristo y de su venida.

Un ejemplo práctico de esto es el hilo de la historia de la Biblia:

Estábamos en el Edén, el enemigo nos sacó de allí en el pecado de Adán y Eva, fuimos exiliados a Egipto, clamamos a Dios y nos puso en la Tierra Prometida.
De la misma forma, en la actualidad, estábamos en Egipto, muertos en nuestros delitos y pecados, clamamos a Dios, Vino Jesucristo, atravesamos el desierto y en la segunda venida de Jesucristo seremos trasladados a la tierra prometida.

Todo el libro habla de lo mismo: DE RESCATE Y DE SALVACION.

Volviendo al hilo de esta exposición:

Ahora, las doce tribus de Israel están al borde del Jordán a punto de cruzar a la Tierra Prometida, y Dios, por medio de Moisés advierte sobre las consecuencias de la desobediencia:

Deuteronomio 28:15: Consecuencias de la desobediencia.

“Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.”

Luego Dios detalla a su pueblo todas y cada una de las maldiciones que lo alcanzarán, y vamos a detenernos en una en particular:


Dt 28:64:
“Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra. “

Esta maldición es profética del cautiverio de las 12 tribus de Israel por su desobediencia.

Deuteronomio 29: El discurso.

Aquí ratifica dios el pacto que hizo con sus padres e Horeb cuarenta años antes. Aquí le está hablando a la próxima generación, la actual en esos días, aquella que SÍ iba a cruzar el Jordán para tomar la tierra.
Pero hay algo muy particular que Dios destaca en los versículos 14 y 15 de este capítulo:

Dt 29:14-15:
“Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros.”

Es importante ver este detalle. Dios le está hablando no a esa sola generación, a ese grupo de las doce tribus, sino que este juramento lo extiende a las generaciones venideras de esas doce tribus.
Recordemos esto porque lo retomaremos mas adelante.

¿Y quiénes son esos de las generaciones venideras?

1) Los hijos de la promesa
2) Los hijos del pacto
3) Toda futuro israelita y cualquiera que e ate a sí mismo a los israelitas.

En este último punto, el 3) debemos poner especial atención.
EL plan de Dios era que Israel fuera luz a todas las naciones, que todas la naciones que vieran la prosperidad de Israel y a su Dios vengan a ella si obedecían los estatutos que le mando obedecer.
La ley de Dios no era solo para su pueblo, sino para toda la humanidad.

Veamos si no es así:

LV 24:22:
“Un mismo estatuto tendréis para el extranjero, como para el natural; porque yo soy Jehová vuestro Dios. “

Aquí vemos que Dios le está diciendo a Moisés que su Ley es para todos los que quieran atarse a los Israelitas.

Seguramente en este punto, estimado lector, usted tendrá en su mente estas dos palabras: “LEGALISMO Y ATADURAS”, pero le pido por favor que siga el hilo de esta exposición y deje de lado los prejuicios que puedan surgir de su mente, cultura, educación e idiosincrasia.

Debemos tener en cuenta este concepto que, siempre estuvo velado a los creyentes porque no solo es importante para conocer nuestra identidad como cristianos sino que esto estuvo velado porque en las iglesias locales donde fuimos formados jamás se nos habló de estas cosas.

Ahora avancemos un poco más en el tiempo:

Una vez conquistada toda la tierra de Canaán los israelitas piden un rey.

1 Samuel 8:5:
“y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.”

Este hecho ya había sido profetizado por Dios y también había instruido de cómo debería ser el rey.

Deuteronomio 17:14-15
“Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores; ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.”

Normalmente, la mayoría de los creyentes no tienen conocimiento de que Jehová ya había previsto esta situación desde antes de que las doce tribus cruzaran el Jordán. Y esto porque simplemente creen que Israel se quiso parecer a las naciones vecinas y aprovechó el conflicto con los hijos de Samuel para solicitarle un rey, y normalmente asumen que fue un acto de rebeldía del pueblo de Israel por el hecho de que a Samuel este hecho no le agradaría (1° Samuel 8:6).
Este tipo de cosas suceden porque en la mayoría de las denominaciones y congregaciones se predica el Nuevo Testamento y se busca el sustento en el Antiguo Testamento, en lugar de comenzar por el principio del libro.
Si bien es verdad que, aunque Dios ya lo había previsto, en ese momento los ancianos de Israel hacen esta solicitud a Samuel, que es correcta, pero no por los motivos correctos. Los ancianos querían tener un rey para poder manejarlo políticamente y a la vez, correr la imagen autoritaria de un Juez que dirigiera el destino de un pueblo según Dios le hablaba e instruía.

Volviendo al hilo:

Las doce tribus de Israel fueron gobernadas todas juntas por tres reyes: Saúl, David y Salomón. Pero sobre el gobierno de Salomón ocurre un hecho que es trascendental.

Estimado Lector, todo lo visto hasta acá, comienza a tener sentido si se encuentra atento a partir de este momento de la exposición.

1 Reyes 11:11-13:
“Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido.”

En los últimos años de su vida, el rey más sabio de Israel y el hombre más sabio de la historia a parte de Jesús cae en la apostasía al casarse con extranjeras y adorar a los dioses de las naciones de esas extranjeras. Y Dios como siempre, cumple lo que avisa de antemano:

1 Reyes 11:31:
“… y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus; y él tendrá una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel;”

1) Las diez tribus del norte, las que fueron dadas a Jeroboam fue llamada posteriormente “la Casa de Israel”, “Casa de José” o Simplemente “Efraín”.

2) Las dos tribus del sur (Judá y Benjamín) fueron llamadas “la Casa de Judá”, porque la bendición del primogénito de los hijos de Jacob la recibió su cuarto hijo: Judá.

En este punto de la historia que narra 1° Reyes 11: 31-32 toma poder la bendición dividida en dos que Jacob le dio a sus hijos en Génesis 48:17-19 (Efraín) y Génesis 49:8-12 (Judá).

De aquí en mas tenemos todo el relato de la desobediencia de estos dos reinos a lo largo de la historia de Israel en sus idas y vueltas a Dios. Hasta que Dios cumple la advertencia que le había dado a las doce tribus antes de cruzar el Jordán en Deuteronomio 28:64 si desobedecían sus leyes y estatutos. FUERON DISPERSADAS SUS DOS CASAS.

En el año 722 a.C. el imperio Asirio toma la casa de Israel, el reino del Norte y se lleva cautivos a todos los habitantes.
Las técnicas de conquista que tenía el imperio Asirio era de tomar la tierra, llevarse cautivos a sus habitantes, y establecer en esa tierra a otra nación dentro de sus dominios, dispersando por todo su territorio al pueblo conquistado con el fin de que se mezclara con todos los pueblos bajo sus dominios y no tuvieran intenciones de volver a su tierra de origen. Independientemente, que también mataban a todos los hombres que no consideraban llevarse cautivos para ser dispersados y llegarse a las mujeres para terminar con la raza del pueblo conquistado.

El destino del reino del Sur no fue diferente, sino que 136 años después, en el 586 a.C., el imperio Caldeo-Babilonico conquista el reino del Sur. Para esa fecha, el imperio asirio había sido conquistado por este imperio, y la casa del Norte de Israel ya estaba mezclada y dispersa por los cuatro puntos cardinales del mundo conocido en esa época.
La metodología de conquista que tenía el Imperio Caldeo Babilónico era diferente a la del Imperio Asirio. Cuando tomaban una tierra, dejaban a sus habitantes allí o los mataban a espada y se llevaban a los hombres y mujeres más prominentes o con mayores capacidades para que sirvan al rey, cautivos en su propio reino. Trasladaban en varias etapas al pueblo conquistado y lo que consideraban que no les era útil lo mataban o los dejaban bajo el gobierno de algún terrateniente o súbdito de cargo de la realeza.

Atendamos este punto ahora:

Al cabo de 70 años, el rey Ciro, Rey del Imperio Medo-Persa, luego de conquistar al imperio Caldeo - Babilónico, deja y permite que “la Casa de Judá” vuelva a su tierra.
Este rey, halla gracia en los ojos de Dios, tocando su corazón y permitiendo este hecho de la “vuelta” de su pueblo.

2 Crónicas 36:23:
“Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba.”

El reino del Sur regresó a su tierra, PERO EL REINO DEL NORTE JAMÁAS REGRESÓ.

Este hecho es clave en toda esta exposición, y veremos por qué lo es:

El reino del Norte, al ser expulsado y dispersado por las cuatro esquinas del mundo conocido en esa época nunca volvió, y como hacerlo, habían pasado dos generaciones y estaba mezclado por todas las naciones. Lo que quizá quedaba de él fueron esos descendientes, mezclados o no, que transmitieron su historia a sus simientes. Pero estaban instalados en sus destinos actuales en aquél tiempo, se establecieron y su genealogía casi desapareció.
A duras penas, hoy en día se puede establecer parte de la genealogía del reino de Judá, pero de las diez tribus restantes es casi imPosible.
La única razón por la cual hoy tenemos al pueblo judío entre nosotros es porque “la Casa de Judá”, el “reino del Sur” pudo volver a su tierra después de su cautiverio. SI ELLOS NO HUBIERAN VUELTO HOY NO HABRIA CRISTIANOS.
Debido a esta situación, tiene sentido decir lo que aclaramos al principio de este estudio:
En Sinaí la Ley fue recibida por las doce tribus, las doce tribus de Israel, pero la única tribu judía de esas fue la tribu de Judá y su parte de Benjamín. La casa que volvió de su cautiverio. Es por ese motivo, por todo lo mencionado hasta ahora, que Israel está conectado con los judíos.
Y nosotros fuimos enseñados a creer que el Antiguo Testamento fue escrito para los Judíos y que el Nuevo Testamento para los cristianos. Pero no es eso lo que dice la Biblia. Reiteramos, la Ley la recibieron las doce tribus de Israel, pero las diez tribus del norte no volvieron del cautiverio y con el pasar del tiempo se asimilarían entre las naciones, y se volvieron como los gentiles (GOYIM).
Estimado lector, le pido encarecidamente que todavía no saque ninguna conclusión, porque todo pareciera ser una cosa que en realidad verá que no es.
Sigamos adelante, veamos esta porción de la Escritura:


Deuteronomio 30:1-6: Condiciones para la restauración y la bendición


“Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará; y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres. Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.”
Dios, en su supremo conocimiento de lo por venir, porque “todo esta en sus manos”, esta hablando proféticamente a esas diez tribus de la dispersión, las que están mezcladas con los gentiles.
EL versículo clave del texto anterior es el número 6, en el cual profetiza del mesías, que por medio de EL serán limpios los corazones y los circuncidará. Limpiará a esos desterrados, dispersos, cuando venga en carne y crean en EL.
Esto nos habla a nosotros, ya sea, que seamos descendientes de esa mezcla de las diez tribus dispersas con el mundo o bien, que seamos extranjeros que siguen a esas “ovejas perdidas de la Casa de Israel”.
Pero esta profecía, como la mayoría de ellas es de doble cumplimiento, porque en el versículo 6 está diciendo que vamos a volver al pacto antes de su segunda venida porque Jescuristo “no va a tener una esposa sucia en su recamará”.
Reiteremos algo importante:
Antes de los tiempos del Nuevo Testamento la mayoría sabía a que tribu pertenecían los que estaban del otro lado del río Éufrates, esto según las crónicas de Josefo. Pero durante los 2000 años posteriores perdieron totalmente su identidad como “la Casa de Israel”, cumpliendo totalmente la profecía. Jesús caminaba entre ellos y la Casa de Judá todavía continuaba en el pacto y no permitía el ingreso a los descendientes de las otras diez tribus. Los consideraban como a los gentiles paganos, habían amurallado el acceso al templo y para poder hacer ingreso a el, tanto paganos como los gentiles de estas diez tribus, debían someterse al judaísmo y a todas las tradiciones que le agregaron a la Ley, enemigo principal con el que Jesús lidio en todo su ministerio: “las tradiciones de hombres y doctrinas de demonios”.
El apóstol Pablo dice en su carta a Timoteo:


2 Timoteo 3:16:
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarg:uir, para corregir, para instruir en justicia,”

Pablo hablaba de la Ley y los Profetas, en tiempos de su ministerio no existía el Nuevo Testamento, de hecho estaba recién siendo escrito por el y los demás discípulos de Jesús y se canonizó cientos de años después. Tampoco existía la iglesia tal como la conocemos hoy.
Bajo esta aclaración, vamos a definir lo que significa la palabra “oveja”.


¿Quiénes son las ovejas?


Juan 10:3-7:
“A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. “Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.”
Jesús no lo es, El es la puerta de las ovejas.

Juan 10:11 :
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.”
Jesús es el pastor. Entonces, ¿quiénes son las ovejas?


Ahora veremos algunos versículos que nos sorprenderán, y que contra todo el que lo contradiga, deberá saber que estos versículos no son sacados fuera de contexto, porque tienen el mismo significado fuera y dentro de él:


Jeremías 50:17:
“Rebaño descarriado es Israel; leones lo dispersaron; el rey de Asiria lo devoró primero, Nabucodonosor rey de Babilonia lo deshuesó después.”

Miqueas 2:12:
“De cierto te juntaré todo, oh Jacob; recogeré ciertamente el resto de Israel; lo reuniré como ovejas de Bosra, como rebaño en medio de su aprisco; harán estruendo por la multitud de hombres.”

Ezequiel 11:16:
“Por tanto, di: Así ha dicho Jehová el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen.”

Todo esto lo dijo Jehová, El Padre, no lo dijo Jesús, una más:


Ezequiel 34:12:
“Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.”

Jesús no vino a decir nada nuevo, Jesús vino a ratificar todo lo que El Padre hablo a su pueblo en ese “mejor pacto”, o “nuevo Pacto” que hacía con su pueblo y la humanidad completa como veremos más adelante.


Ahora, ¿entendemos las características de las Escrituras?


Ahora veremos las características de la Casa de Judá:


1) Tienen la ley de Dios (GN 49:10)
2) Negarán al Mesías (Jesús)
3) No perdieron su identidad porque volvieron de la cautividad.
4) Son llamados “los que están cerca” (Dn 9:27)

Estas son las características de la Casa de Israel:


1) Son de las diez tribus del norte.
2) No volvieron de la cautividad, quedaron dispersas por todas las naciones.
3) Viven entre los gentiles (Oseas 8:8)
4) Se les ha olvidado el nombre de su Dios (Jeremías 23:27)
5) Son gente con riqueza (Génesis 49:22 – la bendición material sobre Efraín).
6) No conocen ni entienden la Ley de Dios, ya no la cumplen (Oseas 8:12)
Oseas 8:12:
“Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña.”

Este versículo refleja que la Ley es la “Torah”, o como llamamos “el Pentateuco” los cristianos actuales. Sin embargo, cuando escuchamos la palabra “Ley” o “Torah” decimos: LEGALISMO Y ATADURAS, cuando en realidad son las instrucciones de Dios. Torah significa “Instrucciones”.
CUAN ERRADOS ESTAMOS ¿NO?


7) Son llamados “no mi pueblo” (Os 2:23), los que están lejos (Isaías 57:19) y ovejas perdidas (Jeremías. 50:16).

Hagamos un comentario aparte aquí antes de seguir adelante:


¿No es casualidad que Dios haya escogido a Pablo, un rabino instruido y de renombre, ciudadano romano y abogado para ir a buscar a estas “ovejas perdidas”.
Yo creo que no.


8) La mayoría, cuando sean escogidos vendrán del Oeste (OS 8:10)
Oseas 11:10:
“En pos de Jehová caminarán; él rugirá como león; rugirá, y los hijos vendrán temblando desde el occidente.” ES BASTANTE SUGESTIVO TODO ESTO ¿NO?

Sigamos adelante:


¿En dónde están la doce tribus de Israel en el Nuevo Testamento?
1 Pedro 1:1:
“Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,”

En este versículo, el término “expatriados” se traduce en “GOYS” que quiere decir “A LOS GENTILES”
En estas ubicaciones estaba asentada gran parte del reino del norte. Esta carta no va dirigida a los gentiles paganos, sino a los expatriados de la Casa de Israel en principio.
La aclaración de este versículo la tiene Santiago:


Santiago 1:1:
“Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud.”


¿Nos preguntamos alguna vez por qué los gentiles paganos, que detestaban a los judíos, y no los querían entre ellos, podrían estar tan dispuestos a aceptar a un Mesías Judío?, ¿tiene lógica esto?
La respuesta es simple: NO ERAN GENTILES PAGANOS!
Las escrituras definen dos tipos de gentiles, y esto lo sabemos porque los judíos hacían la distinción entre ellos, veamos:


Amós 9:9 :
“Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra.”
De la zaranda de todos los gentiles, al sacudirla, caerá todo lo que no es “la casa de Israel”.


Juan 7:35:
“Entonces los judíos dijeron entre sí: ¿Adónde se irá éste, que no le hallemos? ¿Se irá a los dispersos entre los griegos, y enseñará a los griegos?”

El contexto de este versículo es en el primer siglo, donde la casa de Judá había tomado todo para sí. Todas las cosas de Dios que eran para las doce tribus de Israel que estaban en el monte Sinaí cuando Dios le hablaba a Moisés. Esto es debido a que la casa de Judá fue la que volvió del cautiverio, la que no perdió su identidad y, por lo tanto, ellos no mezclaban y no querían compartir las promesas de Dios ni la Ley (Torah) con nadie más. Es mas, ellos no dejaban entrar al Templo a nadie que, no sea judío prosélito, sea pagano o de la dispersión de esas diez tribus que no volvieron. Debían convertirse al judaísmo y recién allí podía tener acceso a las sinagogas y al Templo.
El apóstol Pablo predicaba a las diez tribus de la dispersión, a los gentiles Israelitas, él dice:
Romanos 9:24-27:
“a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles? Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente. (Oseas 2:23; Oseas 1: 10)
También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo;” (Isaías 10:22-23)
Pablo sabía exactamente de quiénes estaba hablando, no lo estaba sacando de contesto a Oseas ni a Isaías. Como Buen Rabino que era, sabía interpretar las Escrituras a la perfección.
Romanos 2:14-16:
“Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.”
Aquí, vemos a Pablo como un judío que creyó en Jesucristo, diciendo tácitamente que los dispersos que no lo conocieron a Cristo por morir antes de su venida serían juzgados según la Ley en su corazón. Esta citando Jeremías 31:33, donde Cristo, en su segunda venida, sellara su nuevo pacto que vino a anunciar en su ministerio en la tierra, en su primera venida.

La Israel del Nuevo Pacto.

Jeremías 31:33:
“Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.”

Aquí como en todos lados que se habla de la Ley, se habla de Torah. Este pacto del que habla Jeremías, será en el milenio, en su segunda venida en gloria, en donde Cristo sellará el pacto que anuncio en su ministerio en la tierra.


¿Qué es el olivo?


Jeremías 11:16:
“Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu nombre. A la voz de recio estrépito hizo encender fuego sobre él, y quebraron sus ramas.”

El contexto de este versículo es sobre el pacto que violó Israel. Vemos que las ramas se quebraron, “el olivo verde” y el “olivo cultivado”.
El apóstol Pablo habla tocante a este versículo en Romanos 11:24.


Romanos 11:24:
“Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?”

El sentido de este versículo es que el olivo verde (silvestre) lo representa el reino del norte de Israel, los de la dispersión, no representa a los gentiles paganos como la cristiandad de hoy en día enseña. Jesús está injertando en el olivo cultivado a la Casa de Israel.


Sigamos el hilo:


Romanos 11:25:
“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;”

Este endurecimiento en parte, es el de la Casa de Judá, la que volvió de su cautiverio y tomo para sí, como mencionamos anteriormente todas las cosas de Dios. “… hasta que entre la plenitud de los gentiles” está referido a la Casa de Israel, el reino del norte.
Y aseguramos esto al concluir la idea de Pablo:


Romanos 11:26:
“y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad.” (Citando Isaías 59:20-21)

Tenemos que entender de una vez por todas que TODO SE TRATA DE ISRAEL. Pablo cita Isaías 59:20 cuando habla en Romanos 11:26:


Isaías 59:20-21:
“Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová. Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.”

¿Estamos de acuerdo que Isaías está hablando de que estos hechos ocurrirán cuando Cristo vuelva a reinar? Entonces, ¿con qué sentido Pablo cita esto en Romanos 11:26? Es porque todo se trata de Israel.


Romanos 11: 27:
“Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados.”

Ahora veamos:


“…Cuando Yo quite sus pecados…”
¿Qué es Pecado?
Sabemos que la definición más clara de Pecado la leemos en 1 Juan 3:4:


1 Juan 3:4:
“Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.”

¿Infracción a la Ley?, ¿qué Ley?, ¿no fue abolida la Ley?, ¿qué hace el término “infracción a la Ley” en el Nuevo Testamento?. Aparentemente la Ley (Torah) seguía vigente en tiempos en que Juan escribía esta carta.
Pero, ¿quiénes conocen la Ley?, ¿Israel conoce la Ley? ¿Entonces Juan, llamado por muchos el más judío de todos los discípulos de Jesús les está hablando a la casa de Israel?, aparentemente sí.


Pero sigamos:


Efesios 2: 11-14:
“Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,”

Pablo sigue hablando al reino del norte. Dice “los que estaban lejos”, son los que estaban ajenos a la promesa y que de los dos pueblos hizo uno, derribando la pared de separación.
Esto último, “la pared de separación”, no es una metáfora, es muy real. La Casa de Judá había armado una pared alrededor del Templo a fin de que los del norte, ni nadie, entre en su “Templo Sagrado”. LE ESTA HABLANDO A ISRAEL.

Efesios 2:15:
“aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,”

La creencia protestante tradicional usa este versículo para acreditar que la ley fue abolida. Pero fijémonos que este versículo habla exactamente de lo contrario. Pablo indica que en Cristo, y con su acto sacrificial, trajo la Ley a las ovejas perdidas de la Casa de Israel. Y así, de esos dos hombres, Judá e Israel, sea conformado un nuevo hombre.
Los términos “las enemistades” y “la ley y ordenanzas” Pablo las refiere a la infracción de ellas y no a ellas en sí.
Estas enemistades provocadas por la ausencia de la ley (Torah – la que los mismos discípulos escuchaban cada sábado en las sinagogas) son las obras que serían borradas del libro de las obras que relata Apocalipsis.
Cristo trajo la Ley a sus ovejas perdidas del reino del norte y pagó por ellas con su crucifixión.
EL UNE LAS DOS CASAS DE ISRAEL CON SU ACTO SACRIFICIAL.
Por otro lado, entendemos que juan define “pecado” como “infracción a la Ley, si no hubiera Ley no existiría el pecado, no tendría razón de existir, como relata Pablo a lo largo de Romanos 8. Y si no existiera Ley, ¿con qué elementos seríamos juagados al final de los tiempos?, ¿Nadie se preguntó esto?

Efesios 2: 16:
“y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.”

Efesios 2: 17:
“Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;”

Estos últimos dos versículos se refieren a Isaías 57:19-19.

Isaías 57:18-19:
“He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados;
Produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré.”

Este versículo está en la concordancia de nuestras biblias de Efesios 2:17, ¿nunca nos preguntamos por qué si este versículo iría a los gentiles paganos como nosotros esta concordancia les habla al pueblo de Israel?, porque Isaías está hablando en este párrafo al pueblo de Israel, ¿o no?

Efesios 2:17-18:
“Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.”

Esta porción indica que los dos reinos tendrían entrada al reino de los Cielos. Es por este entendimiento de los discípulos, que escuchaban la Torah sábado tras sábado le preguntaron a Jesús cuando restauraría el reino en Mateo 24.


Mateo 24:3:
“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”

Los discípulos de Jesús sabían muy bien que en el reino del norte había mucha más gente que en el reino del sur, y le preguntaron a Jesús cuando esos dos reinos serían unificados.


Más…


Efesios 2:19:
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,”

Estos extranjeros y advenedizos son los del reino del norte y NO los gentiles paganos (o sea nosotros) como la tradición enseña en los centros evangelisteros actuales.


Entonces, ¿Por quiénes vino Jesús?


Juan 10:16:
“También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

El rebaño del otro redil es el reino del norte.


Juan 11:50-52:
“… ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.”

Caifás fue el que dijo estas cosas. La tradición evangélica usa el versículo 50 para justificar que los judíos querían mantener el establishment matando a Jesús. Pero la realidad es que Caifás dijo esto porque conocía las escrituras y con la inspiración del Espíritu Santo dijo esto. NADA MAS ELJADO DE ESTO ES LO QUE SE ESCUCHA EN NUESTRAS CONGREGACIONES. EL mismo Jesús dijo esto de sí mismo:


Mateo 15:24:
“El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”
Esas ovejas, ¿somos nosotros los gentiles paganos?, EVIDENTEMENTE NO.


Sigamos un poco más:


Vamos a tocar un tema central en la cristiandad actual, que es el tema de la gracia.
En la mayoría de las denominaciones actuales decimos que estamos en la dispensación de la gracia, y que esta vino después de la dispensación dela Ley. Como si Dios cambiara las reglas según sus pareceres. Pero ahora vamos a ver la historia más grande de gracias que se encuentra en la Biblia, en donde vamos a ver que la gracias siempre fue la real intención de Dios.

Esta es la Historia más grande de amor de todos los tiempos:

Jeremías 3: 8:
“Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó.”
Esta carta de divorcio es la dispersión que Dios le advirtió en Deuteronomio al pueblo de Israel antes de cruzar el Jordán.


Jeremías 3: 1:
“Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas !!vuélvete a mí! dice Jehová.”

De acuerdo a la Ley (Torah) una mujer con carta de divorcio jamás podía volver con su marido y si se juntara con otro hombre sería adúltera si el esposo todavía estaba viva. Salvo si el esposo muriera, ella quedaba libre de volver a juntarse, y solo así.
Entonces, ¿cómo volvería el reino del norte a Dios siendo fornicaria de EL?


Romanos 7:1-4:
“¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”

Las diez tribus no quisieron ser luz a todas las naciones como Dios deseaba. Se fueron tras dioses ajenos, se mezclaron, invalidaron la Ley, etc. Como resultado de todo este andar Dios las dispersó por medio del cautiverio, les dio carta de divorcio.
Pero el plan maravilloso de Dios es la prueba más hermosa del amor que existe: “Dios envió a Jesús, a quien esta adultera ni siquiera conocía, murió en la cruz para que quedase libre de esa maldición de adulterio que la ataba, y resucitó para que ella vuelva a sus brazos por medio de Jesús. EL NOVIO MURIO POR LA NOVIA.

Estas son las buenas nuevas de Pablo:

“Que puedan volver al pacto porque el Mesías, Jesucristo, pago por el pecado de la adultera, liberándola de la Ley de adulterio y de su divorcio, y todo lo que tiene que hacer es volver a sus brazos, seguirlo a EL”. La cena de las bodas del cordero es una cena de bodas, de un matrimonio que compuso Cristo con su muerte y resurrección.

Ahora viene la pregunta de todas las preguntas:

¿Entonces las únicas personas salvas son las doce tribus de Israel y su descendencia?

NO!

La gran noticia es que en el principio del libro, el que nunca leemos, el que casi nunca se enseña, Dios establece un precedente que, como todo lo que hace Dios, tiene vigencia eterna.

Éxodo 48-49:
“Más si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros.”

Cuando el pueblo de Dios salió de Egipto, muchos egipcios se fueron detrás de ellos porque conocieron que el Dios de Israel era el Dios Verdadero. También salieron mujeres cruzadas con egipcios y con descendencia mezclada. Y Dios no los rechazó.
TODO EL QUE RECONOZCA QUE JESUCRISTO ES EL SEÑOR SERÁ AÑADIDO A SU PUEBLO Y DEBERÁ VIVIR BAJO SU PACTO.

DIOS JAMAS CAMBIO NADA, SIEMPRE FUE EL MISMO!

Esto es lo que nosotros somos, o bien descendientes de esa dispersión de la casa del norte, “de la Casa de Israel” o bien, extranjeros que creímos en Jesucristo y se nos abrieron las puertas para vivir como extranjeros bajo el pacto que Dios le dio a su pueblo.

Entonces, ¿todo es sobre las doce tribus de Israel?
Veamos:

• 12 tribus con un Rey 12 discípulos con un Rey
• 12 canastas de pan sobrante
• 12 tronos para juzgar a 12 tribus
• Jesús sana a una niña de 12 años.
• Dios dice que hay 12 horas en el día (Juan 11:9)
• 12 meses en un año
• 12.000 de cada tribu (los 144.000)
• 12 ángeles
• 24 ancianos alrededor (2 por cada tribu)
• 12 portones con 12 perlas
• 12 constelaciones
• Un árbol de vida que produce 12 frutos para cada uno de los 12 meses
• La historia de la 12 tribus
• La historia de José
• 10 plagas en Egipto
• Los 2 testigos del Apocalipsis (2 casas)
• Los 10 mandamientos den dos tablas (2 casas)
• ¿Cuántas veces fueron entregadas?, 2 veces
• La parábola del hijo pródigo. 2 hijos – uno volvió.
• Los 10 leprosos que sanaban camino al Templo (las 10 tribus del Norte)
• 2 tronos en Ezequiel 37
• El un hombre nuevo de Efesios 2

Y para terminar, el mejor ejemplo de todos:

El Edén:

Dos personas, una casa tendría que haber sido. Eva fue sacada de la costilla de Adán porque era profecía de que de Israel iba a ser sacada una parte que compondrían dos naciones. Pero si se vuelven a unir y hacerse como una sola carne serán uno otra vez. Esto es Israel, aquí en el Eden.

• Tenemos un Dios: Jehová
• Tenemos un Pacto: Una Ley
• Tenemos un Mesías: Jesús
• Tenemos un pueblo: Israel

Después de todo esto es muy posible que no sepamos bien donde estamos parados, pero es necesario que escudriñemos más las escrituras en oración y pidiéndole dirección al espíritu Santo para que nos lleve a la verdad. Porque la verdad puede hacer una sola cosa en nosotros: HACERNOS LIBRES.
Seguramente, después de haber leído todo esto haya muchas preguntas que tengamos para hacer. Quien escribió esto también las tuvo, también las tiene y creo que cada uno tendrá las suyas, pero solo Dios por medio de su Santo Espíritu en el nombre de Jesús pondrá luz a cada una de ellas, si lo hacemos con corazón puro y en espíritu y en verdad, en oración y acción de gracias.

Algunas preguntas, quizá de las más urgentes que tenga la mayoría puedan ser las mismas que yo me hice, y hay na respuesta para ellas, allí vamos:

1) ¿Mi sangre tiene que ser de alguna de las doce tribus de Israel para ser salvo?

NO! Es imposible saber cuál es el linaje verdadero después de tantos años de dispersión de la casa del reino del Norte. Casi se podría rastrear, y no con exactitud el linaje de la Casa de Judá, pero también resulta difícil porque cuando la ciudad de Jerusalén fue destruida, y el Templo fue derribado en el año 70 después de Cristo, todo el pueblo judío fue dispersado por los cuatro puntos de la tierra. En la actualidad la población mundial es una mezcla gigante de muchas naciones, por tanto el único que conoce el linaje verdadero de cada ser humanos en la tierra es Dios y no nosotros.
Pablo dice que somos injertados en el olivo cultivado (Romanos 11:24-26). Pero esa inserción es de índole espiritual por creer en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. De todas formas, por lo visto escrituralmente, Dios acepta a cualquiera que crea en Su Hijo, y lo ata a Israel bajo su Pacto.
Por todos estos motivos, nada tiene que ver la sangre.

2) ¿Esto es Teología del Reemplazo?

NO! Esto es totalmente lo contrario a la teoría del reemplazo. Esta teoría enuncia que por su desobediencia, Dios descartó a Israel y ahora su pueblo escogido es la iglesia, y sus promesas a Israel también son para su iglesia. ESO ES UNA TOTAL MENTIRA.
La verdad es que Dios escogió a “capitanes” (las doce tribus de Israel) para que recluten al resto del mundo. El pueblo Judío es nuestro hermano del sur. (La casa de Judá – estos son los judíos).
Israel eta llamado a salir al resto del mundo a que éste sea parte del pacto. Cornelio y su familia son el primer registro de ese resto del mundo.

3) ¿Qué hago ahora que soy hebreo?

Primero y principal, nadie dijo que somos hebreos.
Literalmente, la palabra “hebreo” significa “quién pasó del otro lado”, y aparece en el Antiguo Testamento en el libro del Génesis, en el Capítulo 6 al hablar del primer patriarca del futuro pueblo judío, Abram, que luego fue llamado Abraham. ESTO NO ES UNA CUESTION DE RAZAS.
Abraham salió del territorio de Harán y era de Ur de los caldeos, reitero “no se trata de razas”, simplemente somos hermanos del reino del sur y en todo caso de que no, somos extranjeros que nos atamos a Israel por la fe en Jesucristo e incorporados al pacto de Dios con su pueblo. Y como dice Pablo, somos una nueva criatura en Cristo Jesús, un nuevo hombre. Y ahora que sabemos quiénes somos tenemos una nueva responsabilidad, una nueva misión: ANDAR COMO JESÚS ANDUVO, A PREDICAR EL EVANGELIO DEL REINO Y A VIVIR COMO EL DICE, A SU MANERA.

QUE DIOS LOS BENDIGA!!!!!!!!!!!

 

 

 

 

{
}
{
}

Deja tu comentario ¿Quienes somos los cristianos?

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre